Kombuchacha: cómo un experimento casero llegó a más de 1.000 puntos de venta
con María Prieto, fundadora y gerente general de Kombuchacha
De qué se trata
Kombuchacha no nació en un directorio. Nació en una cabaña de la Patagonia, como la bebida que María y Antonio les daban a sus dos hijas, que eran mañosas para comer. Para María ese origen no es un detalle tierno: “hay una historia de autenticidad que es muy importante reconocer para lograr una buena marca”. Javier suma el otro lado: la historia de origen es parte del diseño de la marca, porque cuando la cuentas, conectas.
Pero la autenticidad sola no hace una empresa. Cuando las cafeterías de la zona empezaron a pedirle y pasó de cinco a 60 litros, María le propuso a Antonio hacerla profesional, y él contestó con una pregunta: “¿cuál es el porte de mercado?” En 2017 los números dieron: en Estados Unidos, Pepsi y Coca-Cola ya habían comprado participación en marcas de kombucha.
Después vino darle cara. El nombre ya existía como apodo familiar, el logo lo terminó haciendo una amiga artista y toda la energía fue al packaging y a buenas fotos, para que se viera como las grandes bebidas de la industria. Sin plata para publicidad, la difusión la hicieron amigos de la marca pagados con producto.
Y los errores, dichos sin anestesia. Los más caros fueron “por confiar y no controlar”, y siete años después dice que todavía se tropieza con esa piedra. Si pudiera volver atrás, lo que cambiaría es la cantidad de gente que contrataron.
De la cocina al supermercado, en 6 pasos
Los pasos en el orden en que María los cuenta en el episodio, desde la cabaña en la Patagonia hasta la primera cadena grande.
Antes de ser empresa 1 y 2
- 1Parte de una base auténticaUn problema real de la casa, no una tendencia elegida en una reunión. Es lo que después te deja sostener la marca sin impostar.
- 2Arma el equipo, con reglasMaría y Antonio son marido y mujer. Funciona si ninguno se toma nada personal y si el trabajo tiene horario, no todo el fin de semana.
El salto 3 y 4
- 3Mide el porte de mercadoCuánto vale la torta, qué tajada puedes sacar y qué falta. Y apunta a la categoría más grande donde puedas jugar: bebidas funcionales, no solo kombucha.
- 4Un nombre y un logo que emocionenEl nombre ya existía en la casa. El logo lo hizo una amiga artista, después de que el de un diseñador experto no conectara con la marca.
Salir a vender 5 y 6
- 5Packaging y fotos de marca grandeToda la energía ahí, antes que en publicidad. Fotos profesionales en la Patagonia para mostrar en Instagram y Facebook.
- 6Amigos de la marcaPersonas con red que la recomendaban a cambio de producto, 100% canje. Sin plata para pagarles, funcionó igual.
Los números, la cara y la red
Cómo decidir si la idea da para empresa, por qué el logo del mejor diseñador no sirvió y cómo se hace difusión sin presupuesto.
“Aquí no hay emoción, aquí hay algo específico.”
Es lo que Antonio, el ingeniero de la casa, le contestó cuando María volvió entusiasmada porque gente que había probado kombuchas en Europa y Estados Unidos decía que la suya era la más rica. Pidió volumen, litros, tajada y porcentaje. María lo convierte en regla: mirar qué jugadores hay y qué no se está ofreciendo, siempre que en algún lugar del mundo ya se haya demostrado que es buen negocio. Y crecer hacia la categoría más grande: kombucha de frambuesa es acotado; kombucha de fruta y cero calorías ya es otra cancha.
“Tiene que haber afinidad.”
Primero hicieron lo convencional: contrataron al mejor diseñador que les recomendaron, con estudios en Nueva York, y el logo nunca se sintió propio. Era técnico y la marca era familiar. El que quedó lo hizo una de sus mejores amigas, que es artista, con una estética que le debe mucho a Keith Haring. Con el nombre pasó algo parecido: hicieron listas largas y volvieron al que ya usaban en la casa, porque el nombre te tiene que emocionar.
“Mientras más cercano, más creíble.”
Sin capital para pagar influencers, les mandaban producto: 100% canje. Funcionó porque el producto era rico y se veía profesional, así que daba seguridad recomendarlo. Su razón: las marcas cuando nacen no tienen red, y si te sumas a quien ya la tiene, quedas validado en su círculo. No hace falta ir por los más grandes: se puede partir por familiares, amigos y el que tiene un programa de radio.
“Contraten menos, sean más livianos.”María Prieto
María Prieto
Fundadora y gerente general de Kombuchacha, que la presentación del episodio describe como la primera y única kombucha orgánica certificada de Chile. Al momento de la grabación vendía cerca de medio millón de litros al año en más de mil puntos de venta, entre ellos Jumbo, Starbucks y tiendas de conveniencia.
Fue reconocida entre las 100 Mujeres Líderes Empresarias 2024, recibió el premio a la innovación de El Mercurio y dio una charla TED sobre autenticidad en los negocios. Vive en el campo, en la Patagonia chilena, donde todavía se produce Kombuchacha. Antes de la marca, su rubro era la agricultura.
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