El Plan de Marketing de FINTUAL para lograr 120k clientes
con Agustín Feuerhake, cofundador de Fintual
De qué se trata
Antes de tener un producto propio, Fintual ya escribía. “Lo primero es, cuando tú empiezas algo, escribir por qué lo estás haciendo”, dice Agustín, y eso es literal: pasaron un año y ocho meses en el proceso de regulación ofreciendo los fondos menos malos de otros mientras contaban, con historias propias y concretas, por qué el mundo financiero les daba rabia. Los cuatro socios se corregían los textos entre ellos.
Cuando por fin abrieron sus fondos, la gente que venía leyéndolos se hizo cliente de inmediato: 200 personas. De ahí a 120 mil, el motor fue siempre el mismo. “Todo tiene la misma línea: los clientes traen clientes.” Nunca encontraron la forma de traer a alguien que jamás había oído hablar de Fintual, y lo dicen sin adornarlo: si les quitas los que llegaron solos, el resto son unos 100 mil traídos por otro cliente.
Su definición de marca es incómoda para cualquiera que esté por gastar en publicidad: “Eso no es branding. Creo que el branding es con tus propios clientes.” Pueden ser 200, y lo que importa es influir en lo que esos 200 cuentan de ti. A eso le dedicaban trabajo deliberado, lo llamaban ingeniería del boca a boca, y los inversionistas les decían que eran cosas de hippies.
El episodio también tiene la lista de lo que salió mal, que a Agustín le divierte más: un festival propio transmitido por internet que arrancó sin audio y costó una fortuna, videos con músicos famosos que no movieron nada, un aviso de televisión donde la chica del clima empezaba a hablar en chino y no generó ni un comentario de un cliente. Lo que sí funcionó fue barato: cuatro mensajes de WhatsApp ofreciendo camisetas terminaron con 600 equipos de fútbol amateur pidiendo auspicio.
El top 3 de Agustín, en su orden
Javier le pidió el top 5 de lo que sí funcionó para pasar de 200 a 120 mil clientes. Agustín llegó hasta el tercero y dijo que no se le ocurría un cuarto. Estos son, con su numeración.
Antes que nada
- 1Contenido que la gente quiera comentarNo publicar por publicar: cada texto se revisaba entre los cuatro socios hasta que enganchara desde la primera línea. Salía uno por semana porque cada uno escribía uno al mes.
Cuando ya hay clientes contentos
- 2Un programa de referidosNació de notar que sus clientes ya estaban haciendo el trabajo gratis: cuando el fondo bajaba, eran ellos los que calmaban al amigo que habían traído. Había que compensarlo.
Todo el tiempo
- 3Hablarle mucho a los clientes que ya tienesCorreos por etapa del ciclo de vida, escritos con el estilo de la casa, para que el cliente entienda de verdad qué compró. De ahí sale lo que después va a contar.
Qué es marca, cómo se escribe y de dónde salen las ideas
La definición de branding que deja afuera a los carteles, la regla de escritura que usan para que nadie se ponga a la defensiva, y por qué nunca contrataron una agencia.
“Eso no es branding. Creo que el branding es con tus propios clientes.”
Agustín se incluye en el error: durante un tiempo entendieron marca como salir en televisión y poner carteles. Su corrección es que la marca se juega en la narrativa que tus clientes tienen sobre ti, así sean 200. Y esa conversación se puede empujar a propósito: lo llamaban ingeniería del boca a boca y consistía en darle a la gente algo para contar el fin de semana, porque hablar de inversiones es aburrido. A los inversionistas les sonaba a cosa de hippies.
“No despiertes al reptil.”
Es uno de los conceptos internos que inventaron para poder explicarle el estilo a la gente nueva, cuando el equipo creció y ya no alcanzaba con corregirse entre los cuatro. El reptil es la parte del cerebro que se alarma: si te digo que no te voy a cortar los dedos, la parte racional entiende, pero la otra ya se despertó. Después de eso, todo lo que digas se entiende peor. De la misma línea vienen el tuteo, los chistes y la dirección de ejemplo en Avenida Siempre Viva.
“Nunca hemos conseguido ideas de agencia.”
Lo intentaron y no les resultó, y tienen una explicación: hay que entender muy bien el negocio y al cliente. Por eso todo el equipo, fundadores incluidos, tiene su turno semanal atendiendo el chat de soporte. Las ideas viven en un canal de Slack que se llama ideas malas, con ese nombre a propósito para bajar la exigencia y que la gente se atreva a tirar cualquier cosa. Cada tanto sale una que sobrevive a la discusión y se hace.
“Los clientes traen clientes.”Agustín Feuerhake
Agustín Feuerhake
Cofundador de Fintual, la aplicación para invertir y ahorrar sin dedicarle tiempo al asunto. Al momento del episodio administraban unos 870 millones de dólares para más de 120 mil clientes, según la presentación que lee Javier. En 2018 fueron la primera empresa chilena en entrar a Y Combinator, la aceleradora de startups por donde pasaron Airbnb, Dropbox y Rappi.
Además es founding board member de Platanus Ventures y board member de Buda.com. Cuenta que Fintual nació de la rabia: cuando su socio Omar le explicó cómo funcionaban de verdad las comisiones de los fondos mutuos, le dieron ganas de cambiarlo. Su dato freak es que estuvo quince días alojando en un castillo italiano del 1500 y terminó de novio con la duquesa. Escribe en LinkedIn y dice que no está en ninguna otra red.
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