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Episodio 1006 de febrero de 2023Estrategia

Confesiones de un marketing lover

Javier Yranzo, entrevistado por sí mismo

De qué se trata

Para el episodio 100 no hubo invitado: se entrevistó a sí mismo. El Javier del futuro se sube a un DeLorean, vuelve y le pregunta al del presente todo lo que les pregunta a los invitados. Sale el mejor resumen de su manera de ver el marketing, y también el motivo por el que dejó de trabajar para los gigantes.

El motivo es una frase: “Teníamos reuniones, nos alimentábamos porque nos pagaban, pero no nos nutrían.” Habían pasado de hablar con gerentes generales a hablar con el encargado de redes de la marca, y el trabajo había dejado de ser estratégico. Lo que le mostró la salida fue un cliente chico que lo buscó por internet: le armó el sitio, las campañas, el tablero de métricas y el sistema de clientes él solo, y el negocio creció. Ahí vio que a una gran marca no le mueves la aguja y a una pyme le cambias la vida.

Después vienen los tres consejos para el que improvisa su marketing (entender quién te compra, estudiar todo el tiempo, crear contenido) y los tres skills que él considera fundamentales: escribir bien, poder hacer tu propio sitio web y aprender a hablarle a una cámara. Los tres se aprenden con cursos baratos, y el tercero sigue siendo el que más le cuesta.

Y hay un número que vale más que cualquier consejo sobre contenido: le tomó unos 300 posteos volverse viral. Sabía la teoría desde siempre y se la recomendaba a clientes, pero recién aplicándola a sí mismo, trescientas veces, le encontró la vuelta. El post que explotó se llamaba “Este fue el error que me costó la agencia”.

300posteos le tomó volverse viral en LinkedIn. Los 299 anteriores anduvieron más o menos, y él los cuenta como parte del método, no como fracaso
250 milvisualizaciones tuvo ese post, que en LinkedIn es muchísimo. Lo tituló “Este fue el error que me costó la agencia” y sabía, mientras lo escribía, que iba a funcionar
50 milpersonas había conectadas al sitio de la campaña que simulaba un hackeo, su fuck up favorito. El cliente la hizo bajar dos horas y media después de lanzarla
15 añostrabajó en agencias para marcas como Falabella, Santander y Coca-Cola antes de cruzarse de vereda y dedicarse a las empresas chicas

Tres consejos, tres skills y tres trabajos

Los tres grupos son suyos y los dicta así en el episodio: lo que le recomienda al que improvisa, lo que hay que saber hacer, y lo que tiene que lograr tu sitio web.

Si estás improvisando 1 a 3

  1. 1
    Entender quién te compraNo quién crees que te compra: por qué te compraron, por qué te recomendaron y qué de todo lo que haces les suma más. Eso se refuerza y el resto se descarta. Es mejor especialista que generalista.
  2. 2
    Estudiar todo el tiempoCursos, tutoriales, libros. Y guardar lo que aprendes de forma ordenada, para que ningún proyecto tuyo vuelva a empezar desde cero.
  3. 3
    Crear contenido, sí o síDe cualquier tipo, forma y color, pero crear. La frecuencia es lo que mejora la calidad, y también lo que genera la confianza: el mercado aprendió a asociar las dos cosas.

Los tres skills 4 a 6

  1. 4
    Escribir bienEl más subestimado, dice, y el que mejora todo lo demás: el post, el anuncio, el guion, el correo. Lo llama copywriting, que es escribir para que el otro haga algo.
  2. 5
    Poder hacer tu propia webYa no hay que ser técnico: se usan plantillas y se ajustan. Y si le sumas lo de escribir bien, la web deja de ser linda y empieza a servir.
  3. 6
    Hablarle a una cámaraPara él sigue siendo el más difícil. Si el dueño da la cara, la empresa chica tiene una ventaja que la grande no puede copiar.

Los tres trabajos de tu web 7 a 9

  1. 7
    Que te leanAntes del primer scroll tu sitio tiene que responder qué haces, cómo mejoras la vida del que llega y cómo comprarte. Es el test del cavernícola, de Donald Miller.
  2. 8
    Que te crean“No es que partimos como marcas en cero, partimos en negativo con la confianza.” Por eso logos, testimonios en video, reseñas, la cara del dueño y una garantía.
  3. 9
    Que te comprenY que sea fácil. Tener un teléfono en el pie de página o una pestaña de contacto no es decirle a alguien cómo comprarte.
Las tres historias del episodio

El viral, el cliente y el tiro en el pie

Trescientos posteos hasta que uno explotó, el cliente chico que le cambió el rumbo, y la campaña premiada que tuvo que bajar a las dos horas.

ALos 300 posteos
“Me tomó como 300 posteos volverme viral.”

El que funcionó se titulaba “Este fue el error que me costó la agencia”, seguía con “violé una ley inmutable del marketing y pagué el precio” y llevaba una foto suya con cara de angustia. Llegó a 250.000 visualizaciones. Lo importante es lo que dice después: sabía la teoría desde siempre y se la recomendaba a clientes, pero recién cuando lo hizo trescientas veces para sí mismo entendió qué componentes hacen que un contenido funcione. Su principio: “el mercado fue educado para asociar frecuencia con confianza”.

BEl cliente que le cambió el rumbo
“Teníamos reuniones, nos alimentábamos porque nos pagaban, pero no nos nutrían.”

Estaba en plena crisis con la agencia grande cuando lo buscó por internet el dueño de una empresa de comida saludable. Era una pyme y él una agencia de megamarcas, así que le dijo que lo ayudaba él, en persona. Armó el sitio, las campañas en Google y Facebook, el tablero de métricas y el sistema para gestionar clientes, todo solo, con cursos que había ido tomando. El cliente pasó de pelearla a crecer, y él encontró la respuesta que buscaba: sí había valor que podía generar, y no necesitaba semejante estructura para generarlo.

CEl tiro en el pie
“Para mí es mega fuck up de un viral que te pegas un tiro en los pies.”

Para una campaña de zapatillas de una gran tienda se les ocurrió simular que les hackeaban el sitio y sembrarlo en Twitter. Lo lanzaron a las nueve de la mañana, explotó en prensa y redes, y a las once y media el cliente pidió bajarlo: el equipo de comercio electrónico llevaba años construyendo la confianza para que la gente se animara a poner la tarjeta, y ellos estaban anunciando un hackeo. Alegaron que era un chiste, y la gente no se queda con el chiste. La campaña igual ganó un premio.

“Mantenete curioso, súper curioso, y estudiá, estudiá, estudiá, estudiá. La educación nunca fue tan buena y tan barata.”Javier Yranzo

Javier Yranzo
El host

Javier Yranzo

Host de Marketing para David. Ingeniero convertido en marketero, trabajó más de 15 años en agencias de publicidad para marcas como Falabella, Santander, Coca-Cola y Nivea. Ganó seis años consecutivos el premio a la mejor agencia digital y el Marketing Best como mejor profesional de marketing digital de Chile. Hoy tiene su propia consultora, para empresas de servicios.

Dos datos que da él: de los once a los quince años criaba peces y llegó a tener la casa llena de acuarios, y fue piloto de planeador. La licencia se saca en unos setenta vuelos y a él le tomó ciento cuarenta, así que al menos, dice, fue persistente. Dejó de volar el día que el gerente general del club le dijo “Javier, no vueles más, te vas a matar”.

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