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Episodio 1014 de mayo de 2021Storytelling

El impuesto a la pobreza y cómo generar una empresa emblemática

con Cote Möller, fundador de Algramo

De qué se trata

Algramo empezó en un almacén de barrio. Cote vivía con tres compañeros de universidad en La Granja, le tocaba hacer las compras y, como no alcanzaba para los formatos grandes, compraba de a poco. Así descubrió que gastaba mucho más que su familia en lo mismo, y le puso nombre: el impuesto a la pobreza, que hace pagar hasta un 40% más a quien compra en formato chico. Casi el 60% de ese sobreprecio lo explican los envases, que después se botan.

Lo que viene después no fue un plan de marketing. Fue un relato. Cote escribió el guion de un video que contaba por qué nacía Algramo, qué hacía y hasta dónde quería llegar, y ese video se compartió tanto que los llevó a los medios. Su lógica es simple: “cuando uno aparece en los medios la gente confía en la marca y cuando confía en la marca compra”. Terminaron en programas matinales mostrando el dispensador en el almacén.

El giro llegó en octubre de 2018. Algramo había llegado al punto de equilibrio y más del 80% de sus envases se reutilizaba cuando Cote leyó que el mundo tenía hasta 2030 para bajar sus emisiones. Ahí entendió que ganar en los almacenes de Chile no movía la aguja y que tenía que entrar donde se vende el volumen: los supermercados y las marcas grandes, a las que hasta entonces trataba de enemigas. De ahí salió la alianza con Walmart y una Algramo convertida en plataforma tecnológica.

Los errores que cuenta son de foco y de mensaje. Tuvo tres empresas en paralelo que hacían cosas distintas. Una convocatoria para diseñadores se explicó mal, se leyó como trabajo gratis y terminó en una polémica en redes que tardó semanas en apagarse. Y cuando lanzó el modelo con las marcas grandes no explicó que era distinto al del almacén, así que la gente no entendía por qué un envase no le servía en el otro. Fue una falta de mensaje, no un mensaje equivocado, dice.

40%más paga quien compra en formatos pequeños que quien puede comprar los grandes. Es lo que Cote bautizó como impuesto a la pobreza
60%de ese costo extra lo explican los envases, que la gente paga y después bota
80%de sus envases se reutilizaba cuando llegó al punto de equilibrio. Para comparar, en Chile las bebidas rondan el 30%
4.000almacenes tenía Algramo al momento del episodio. Cote corrige la presentación de Javier, que decía 1.600

Lo que se diría hace diez años, en 3 consejos

Cuando Javier le pregunta qué le diría al Cote que empezaba, responde con tres consejos y los numera él. Este es su orden.

Mirarse

  1. 1
    Conócete bienMuchas veces se confunden los límites personales con los de la empresa. El techo de Algramo, dice, era el que él le había puesto.

Salir

  1. 2
    Pierde el miedo a colaborarDebió tener antes la conversación incómoda con las marcas grandes. Tenía fondos para funcionar y estaba cómodo protestando desde afuera.

Escalar

  1. 3
    Toma conciencia antesDe la gravedad del problema y de su escala. Pasaron siete años solo en los almacenes, y esa reflexión pudo llegar en el segundo.
Tres ideas para copiar

El nombre, la protesta y el enemigo

Por qué nombrar el problema hace el resto del trabajo, qué tenía el video que se compartió tanto y qué pasó cuando dejó de pelear contra los grandes.

AEl nombre
“La definición del problema fue clave porque después es obvia la solución.”

Nadie se emociona con vender lentejas o detergente. Pero todos entienden que es injusto pagar más por ser pobre y que no tiene sentido pagar por un envase que después se bota. Ponerle nombre al problema lo convirtió en causa, y una causa clara genera adhesión. Para Cote el producto da lo mismo: lo que le interesa es cambiar la industria.

BLa protesta
“Estar en la protesta y en la propuesta.”

Así define el ADN de la marca, y así explica el video que se compartió tanto: primero daba rabia, porque mostraba que a la gente la estaban estafando, y después hacía una invitación épica a ser parte de la solución. Javier suma el dato de fondo: entre las emociones que hacen circular un contenido, la rabia es de las negativas que más pesan. Rabia más una salida concreta.

CEl enemigo
“No tenemos ninguna chance, 0% probabilidad, si es que esas empresas y esos canales no cambian.”

Durante años su consigna fue contra Walmart, y era cómodo: al grande se le tira la piedra. Cuando hizo la cuenta, todos los almacenes de Chile funcionando sin basura movían una fracción mínima de las emisiones del mundo. Descubrió que el freno era él, no la operación, y fue a convencer a las marcas que más venden. Eso sí, sin disfrazarse: Algramo se llama igual en cada país, porque la gente compra de a poco.

“Esto no surgió en Silicon Valley.”Cote Möller

Cote Möller
El invitado

Cote Möller

Fundador de Algramo, la empresa chilena de dispensadores inteligentes donde la gente compra la cantidad que necesita en envases reutilizables. La fundó en 2012 y, al momento del episodio, estaba en 4.000 almacenes, tenía cerca de 120 personas en el equipo, acababa de cerrar una alianza con Walmart y preparaba un piloto en Estados Unidos.

Según la presentación del episodio, en ese momento tenía 32 años, había estudiado ingeniería comercial en la Universidad Católica, con un minor en políticas públicas y un magíster en diseño avanzado, y era Young Global Leader del Foro Económico Mundial. No planeaba ser emprendedor: venía de la política universitaria, y dice que de ahí sacó la práctica de armar un relato.

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