Qué es el propósito
con Sharoni Rosenberg, consultora en propósito y autora
De qué se trata
Sharoni separa dos cosas que se suelen mezclar. El propósito de las personas no es una vocación que hay que salir a encontrar: ella misma pasó años buscándolo en trabajos y cargos, y concluyó que “la respuesta no está afuera”. Para ella el propósito de todos es el mismo, una felicidad plena, y lo que cambia es el camino. Y como una empresa es una reunión de personas, el trabajo es uno de los lugares donde ese camino se juega.
El de las empresas es más concreto: contribuir a la sociedad resolviendo un problema o una necesidad. Toda empresa que tiene mercado ya tiene un propósito, porque le sirve a alguien. El problema es cómo se vive: que no quede en una frase o en un eslogan pegado en una pared, en los estatutos o en la página web sin que nadie lo viva. En una pyme es más fácil, porque el dueño que sabe por qué creó la empresa está ahí para contarlo.
¿Y la misión y la visión? Son otra cosa, y de otra época. Nacen en los años setenta, cuando se instala la idea de que la empresa existe para maximizar las utilidades de sus accionistas, y por eso todas las visiones dicen lo mismo: ser el mejor. El propósito toma fuerza después de la crisis de las hipotecas subprime en Estados Unidos y junta lo que haces en el día a día con el impacto que quieres dejar a largo plazo. Su apuesta es que las empresas terminen quedándose solo con el propósito.
Y el error que más ve: escribirlo para el cliente. Le tocó revisar uno que decía que hacían la vida de sus clientes más fácil gracias a sus productos, días antes de lanzarlo a los colaboradores, y lo reformularon a tiempo. Para ella, “el propósito robusto de verdad le habla a tus colaboradores”. El cliente te va a elegir porque cree en él, pero no lo vive contigo todos los días.
Una empresa con propósito, en 3 condiciones
Así lo resume Sharoni cuando Javier le pregunta si el propósito obliga a tener una causa social. Cuando se dan las tres, dice, encontraste una empresa con propósito, y cualquier empresa puede llegar ahí.
Decirlo
- 1DeclararloTiene que estar dicho. Pero la frase sale de un proceso con toda la gente de la empresa, no de un directorio encerrado con una agencia.
Sostenerlo
- 2Ser sostenibleHacerte cargo de tus impactos con clientes, colaboradores, medio ambiente, comunidad y Estado. No puedes declararte buena para el mundo y contaminar, maltratar a tu gente o no pagar impuestos.
Vivirlo
- 3Llevarlo a la culturaQue se viva en el día a día y vaya permeando la organización, en vez de quedar como discurso del líder o del gerente de recursos humanos.
El proceso, el equipo y las causas
Por dónde empezar si sabes que necesitas un propósito pero no sabes cómo, a quién tiene que convencer primero y qué hacer si tu negocio no nació para resolver un problema social.
“Para mí, esa frase es una excusa de interactuar con la gente de la empresa desde un lugar distinto.”
El error de muchos es creer que la frase hace el cambio. Lo que vale son las discusiones para llegar a ella: si acompañamos o lideramos, si asesoramos o somos consultores, si queremos cambiar el mundo o mejorarlo. Esas conversaciones enriquecen la cultura. Los casos exitosos que ha visto fueron cien por ciento colaborativos, incluida la persona administrativa, que también tiene una visión del negocio. Y a veces se suma la mirada de actores externos.
“No hay mejor embajador, no hay mejor camiseteado que tu colaborador.”
Javier lo resume como que el primer propósito de tener un propósito es alinear a la organización por dentro, y ella lo firma al cien por ciento. Funciona cuando cada uno ve lo que hace en perspectiva. Cuenta el caso de una fábrica europea de piezas para autos que, frente a la competencia por precio, mantuvo la calidad y los sueldos: sus trabajadores no ven una pieza, ven que si falla el auto se rompe. Y cita estudios en hospitales donde el personal de limpieza que entendió su rol mostró más satisfacción y menos rotación.
“Y cualquier empresa tiene la potencialidad de llegar a esto.”
Hay empresas que nacen con el propósito en el modelo de negocio, como NotCo, que reemplaza alimentos de origen animal por vegetales. Las demás pueden adoptar causas y mitigar sus impactos. Sus ejemplos: un estudio de abogados que hace trabajo gratuito para quien no puede pagar justicia y trabaja la brecha entre socios hombres y mujeres, o una marca de cosméticos que cambia su envase de plástico por uno reciclable y contrata a mujeres jefas de hogar con sueldos sobre el mercado.
“Es el proceso lo que enriquece a la empresa, no la frase final.”Sharoni Rosenberg
Sharoni Rosenberg
Autora del libro El propósito no era lo que yo creía, sobre el autoconocimiento y la búsqueda del propio lugar en el mundo. Es abogada y desarrolló su carrera en PricewaterhouseCoopers (PwC) como consultora de empresas y ONG, primero desde el área legal y después creando el área de propósito y liderando la fundación de la firma.
Al momento del episodio se dedicaba a la consultoría independiente en propósito y sostenibilidad empresarial, y hacía clases del tema en la universidad. La presentación del episodio cuenta que en 2018 El Mercurio la eligió entre las 100 jóvenes líderes por liderar el proyecto Chile Incluye. De joven fue tenista profesional.
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